¿Qué tipos de recursos sociales hay disponibles?


Los individuos y las familias afectadas por la EH deben asegurarse que reciben la mejor información y asistencia posible. Los médicos y los servicios sociales sanitarios deben proveer la información sobre los recursos de su comunidad y de los posibles grupos de ayuda que puedan existir. Algunos tipos de ayuda incluyen:
Ayuda legal y social. La EH afecta la capacidad del individuo para razonar, emitir juicios y tener responsabilidades. Estas personas necesitan ayuda en asuntos legales. Testamentos y otros documentos importantes deben ser establecidos con antelación para evitar problemas legales cuando el enfermo ya no pueda representarse a si mismo o sus intereses. Los familiares pueden buscar asistencia si observan algún tipo de discriminación respecto a seguros, empleo u otros aspectos.

Servicio de ayuda en el hogar. El cuidado de una persona con la EH en casa puede ser agotador, pero una asistencia a tiempo parcial puede ser de ayuda. Ayuda domestica, programas de alimentación, asistencia de enfermería, terapia ocupacional u otros servicios pueden estar a disposición del enfermo. Es conveniente consultar con el asistente social del barrio o municipio o una agencia de bienestar social.

Centros de trabajo y recreo. Muchas enfermos están contentos de participar en actividades fuera de su casa. Un centro de trabajo terapéutico o recreativo proporciona una oportunidad para seguir con sus hobbies o intereses y también para conocer a nuevas personas. La participación en estos programas, incluyendo terapia ocupacional, musical y recreativa, puede reducir la dependencia de la persona con la familia al tiempo que los miembros de la familia consiguen un descanso, en muchos casos muy necesario.

Grupos de asistencia domiciliaria. Algunas comunidades disponen de grupos de voluntarios que asisten a las personas necesitadas en las comidas, limpieza de la casa, transporte, etc. Este tipo de servicio es muy útil para personas que viven solas y que estando aun capacitadas para desempeñar ciertas actividades pueden correr algún peligro desempeñando tareas tales como la limpieza o la cocina.

Instituciones. Las demandas físicas y psíquicas del enfermo de la EH pueden llegar a ser demasiado penosas para la familia. Mientras que algunas prefieren tener al enfermo en casa, hay otras que por las circunstancias que sean prefieren que éste resida en un centro o residencia. A veces tomar esta decisión es muy difícil y la consulta al medico especialista puede resultar beneficiosa. También encontrar el lugar adecuado puede ser complicado. Aunque en nuestro país no existen centros especiales de acogida para enfermos de la EH hay muchos centros con gran experiencia en enfermos de Alzheimer donde seguramente no tendrán ningún problema en acoger a nuestro enfermo. Es cierto que hay dificultad por la edad, relativamente joven, de nuestros enfermos, pero casi siempre se consigue una plaza. Es recomendable dirigirse a la asociación o delegación de su comunidad y recabar toda la información de que ésta disponga al respecto, o acudir directamente al asistente social del municipio o barrio. El problema es mayor cuando hablamos de EH juvenil pues para estos caso no hay centros y además estas personas requieren unos cuidados especiales.