Cirugía experimental


En los últimos dos años se ha oído mucho a cerca de los transplantes de células foetales. A este respecto, se ha trabajado sobre el Parkinson - otra enfermedad neurodegenerativa en la que queda afectada una parte específica del cerebro -; la idea se basó en la capacidad que poseen dichas células de dividirse y adquirir nuevas funciones. Se podrían transplantar en el cerebro para que reemplazasen a las células destruidas por el Parkinson. Esta misma teoría ha sido aplicada a la EH. El trabajo aún está en su fase inicial, pero promete resultados en breve. Existe la experiencia de un par de pacientes que, tras haber sido sometidos al transplante, mejoraron rápidamente tiempo después. Es un proyecto muy experimental, sin embargo, nos recuerda que la EH no está sola intentando encontrar la repuesta a la neurodegeneración. Estamos interesados en que la EH pueda beneficiarse de todo el trabajo de campo para paliar enfermedades como el Parkinson, Alzheimer y ALS (Enfermedad de Lou Gehrig), con el objetivo de que también se pudiera aplicar en la EH.

Existe otra cirugía experimental, se trata de la Palidotomía o Lesión quirúrgica, intentada con el Parkinson. Consiste en hacer un agujero en una parte concreta del cerebro llamadaGlobus Pallidus. La idea básica es que ‘dos errores pueden hacer un acierto’. En la enfermedad de Parkinson hay una parte específica del cerebro que se degenera y desde ella no se pueden enviar mensajes; las células comienzan a ser demasiado activas en el globus pallidus y esto es lo que provoca los síntomas de la enfermedad. Si hacemos un agujero en el globus pallidus con un láser quirúrgico estas células no volverán a ser sobreactivas, de esta manera los síntomas del Parkinson mejorarán. Efectivamente, esto es lo que se está mostrando como más eficaz en el tratamiento de algunos de los síntomas del Parkinson.

Por otro lado, existe una nueva versión de la Pallidotomía menos permanente llamada estimulación pallidal y bastante más destructiva del tejido cerebral. Se va insertando un pequeño cable en el cerebro hasta que su extremo alcanza el globus pallidus, se coloca bajo la piel una especie de marcapasos que cuando se activa transmite una pequeña descarga eléctrica a las células haciendo que éstas paren. La estimulación pallidal ha sido aprobada para aplicarse en la enfermedad de Parkinson.

Ahora, el Parkinson se diferencia de la enfermedad de Huntington en que los afectados de Parkinson no tienen tantos movimientos. Nosotros a menudo tratamos enfermos de Parkinson con dos tipos de fármacos, L-Dopamina o L-Dopa y hemos observado que si se les suministra demasiada medicación les provoca corea. Se ha demostrado que la estimulación pallidal ayuda a reducir el exceso de movimientos, por lo que te permite dar más L-Dopa a los pacientes sin que les provoque corea. Por consiguiente, quizá individuos que sufren corea por alguna otra razón, - digamos EH - podrían beneficiarse de esta clase de procedimiento. De hecho ya han sido realizadas pallidotomias en dos personas con EH en un centro norteamericano y el equipo está a la espera de que puedan realizar la estimulación pallidal.

Nuevamente, la investigación que se lleva a cabo en otras enfermedades puede llegar a beneficiar a la EH, aprendiendo a luchar contra la enfermedad de Huntington a través de la investigación de otras enfermedades.